Concepciones de felicidad
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1. Las diferentes concepciones de la felicidad suponen la involucración de los contenidos inmanentes básicos del campo de la felicidad en las teorías y las doctrinas felicitarias recíprocamente entreveradas: «El entretejimiento entre teorías y doctrinas de la felicidad dará lugar a lo que denominaremos “concepciones de la felicidad”» (Gustavo Bueno, El mito de la felicidad, pág. 51). En el fondo, una determinada concepción de la felicidad es aquel sistema ideológico, mitológico o filosófico que involucra el entretejimiento entre una teoría de la felicidad y una doctrina sobre la misma. Las concepciones globales de la felicidad suponen un entrelazamiento de Ideas (Tiempo, Naturaleza, Dios, Hombre…) que desbordan la inmanencia del campo. Si tomásemos como criterio la idea de felicidad podríamos clasificar las concepciones del Mundo en dos grandes rúbricas, a saber: los sistemas felicitarios y los sistemas afelicitarios. Sin embargo, también cabría hablar de determinados sistemas en los cuales la idea de felicidad no tuviese un lugar propio. En estos últimos, la idea de felicidad podría ser concebida acaso como una «cualidad psicológica» o como un «estado de ánimo» pero sin mayor relevancia para el conjunto del sistema.
2. Para entender el sentido efectivo que puedan tener las teorías y doctrinas de la felicidad y su entretejimiento es necesario un determinado sistema de coordenadas en relación con alguna concepción del Universo. Ahora bien, tal concepción del Universo debe suponer la distinción entre diferentes campos fenoménicos, incluyendo aquellos en los que no aparezcan ni puedan aparecer «fenómenos de felicidad», pues, en caso contrario, si solo existiese un campo, no habría posibilidad de discriminar un campo inmanente determinado de otro. Sería imposible distinguir el dintorno del entorno del campo felicitario. Consecuentemente, estamos obligados a asumir que la distinción entre teorías y doctrinas siempre queda establecida desde una concepción de la felicidad que mantenga, a su vez, la distinción entre unos campos fenoménicos dados y otros. Con lo que, entonces, nos encontramos con una gran variedad de concepciones de la felicidad.
La concepción de la felicidad que proponemos a partir de las coordenadas del materialismo filosófico es una concepción pluralista (no armonista) que no pretende ser neutral ante determinadas «entidades» supuestas y admitidas desde otras concepciones. En este sentido, el materialismo filosófico se diferencia y opone a la perspectiva doxográfica –que pretende una neutralidad, por otro lado, aparente–. Consiguientemente, la rúbrica de las doce concepciones de la felicidad que estableceremos a continuación ha de entenderse desde estos criterios, que suponen ya la toma de partido en un sentido muy preciso. Su «nervio dialéctico» implica precisamente que los modelos que quedan codeterminados en ella mantienen relaciones de contrariedad y contradicción entre sí, negándose recíprocamente. Es decir, en modo alguno, se pueden «ecualizar» las distintas concepciones de la felicidad proyectándolas en el mismo plano, sin entrar en contradicciones que atañen al mismo campo fenoménico; de ahí que la neutralidad doxográfica resulte una impostura.
3. Teniendo en cuenta la clasificación trimembre de las teorías de la felicidad según la cual suponemos teorías que subordinan la infelicidad a la felicidad, teorías que reducen la felicidad a la infelicidad y teorías que no utilizan el esquema de subordinación, ya sea descendente, ya sea ascendente –pues se atienen antes a un esquema de correlación, y, en el límite, de conjugación–, hablaremos de tres clases de teorías de la felicidad: descendentes, ascendentes y neutras. Así mismo, establecemos cuatro tipos de doctrinas de la felicidad: espiritualismo asertivo, espiritualismo exclusivo, materialismo monista y materialismo pluralista. Ahora bien, habida cuenta de que las teorías y las doctrinas felicitarias aparecen entretejidas en las concepciones felicitarias en cuanto «momentos» teórico y doctrinal suyos, obtenemos una matriz, resultante del cruce entre clases de teorías y clases de doctrinas. Nos encontramos, así, con un sistema exhaustivo de doce modelos genéricos de concepciones de la felicidad, sin perjuicio de cada modelo contenga a su vez varias modulaciones. Se entenderá que estos modelos genéricos pueden modularse según diferentes versiones. Finalmente, conviene insistir en que tales modelos no pueden ser pensados con independencia unos de otros, en la medida en que cada uno supone una alternativa dialéctica que niega a los otros modelos en algún sentido, debiendo, por lo tanto, considerarse la tabla misma como una representación del «campo de batalla» de la felicidad.
Marcelino Javier Suárez Ardura
Tabla de modelos genéricos de concepciones de la felicidad
(El mito de la felicidad, páginas 195-196.)
Doctrinas → Teorías ↓ |
Espiritualismo simple (asertivo) |
Espiritualismo radical (exclusivo) |
Materialismo monista | Materialismo pluralista |
| Descendentes | Modelo I Espiritualismo asertivo de orientación descendente |
Modelo IV Espiritualismo absoluto procesionista |
Modelo VII Materialismo unitarista descendente |
Modelo X Materialismo pluralista descendente |
| Ascendentes | Modelo II Espiritualismo asertivo ascendente |
Modelo V Espiritualismo absoluto ascendente |
Modelo VIII Monismo materialista progresista |
Modelo XI Materialismo pluralista ascendente |
| Neutras | Modelo III Espiritualismo asertivo neutro |
Modelo VI Espiritualismo absoluto neutro |
Modelo IX Monismo materialista neutro |
Modelo XII Materialismo pluralista neutro |
→ Principio de felicidad, Felicidad canalla, Literatura de la felicidad
→ Gustavo Bueno, El mito de la felicidad, Ediciones B, Barcelona 2005, 391 págs.
→ Gustavo Bueno, Los conceptos y las Ideas de la felicidad, Tesela número 84.
→ Gustavo Bueno, Fenómenos e Ideas de la felicidad, Tesela número 86.
→ Gustavo Bueno, Teorías, doctrinas y concepciones de la felicidad, Tesela número 88.