Hetería soteriológica
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1. La palabra griega, hetaireia (Έταιρεία, ας, ή), deriva de ἑταῖρος (hetaîros), que significa “camarada, compañero, amigo”. En la Ilíada se aplica en particular a los compañeros de armas, a los hombres de la misma edad. En el ejército macedonio los εταίροι constituyen la guardia de la caballería de élite, son “los que están cerca del rey”, aristócratas o plebeyos unidos por lealtad personal. En femenino, ἑταίρα tiene el significado de “compañera, cortesana, amiga, meretriz”.
El término adquiere su significado fuerte en la época clásica griega de los siglos V y IV a. C., y aún posteriores, como “asociación política”, a menudo secreta o semisecreta, que vendría a ser una especie de “club” político con fines más o menos precisos, desde la conquista del poder personal, hasta el control de las instituciones políticas. Las heterías, como grupos aristocráticos unidos por intereses comunes, fueron de gran apoyo en la época de las tiranías. Aristóteles (Política, libro V) las menciona en varias ocasiones como asociaciones o ligas organizadas con capacidad de movilizar conspiraciones políticas. Lisandro de Esparta se apoyó en ellas para establecer el gobierno de los Treinta Tiranos (404 a. C.); las narraciones tanto de Heródoto, como de Tucídides sobre “la maldición de los Alcmeónidas” refieren cómo Filón organizó una hetería para apoyar a Cilón en su intento fallido de tomar la Acrópolis y establecer una tiranía. Como redes de influencia política pervivieron durante la época helenística y aún en el Imperio romano, sobre todo en las ciudades de tradición del Mediterráneo oriental.
Pero hay, además, otros usos del término hetería que los designan como “asociación amistosa” o “sociedad cultural” más o menos organizada cuyos miembros se honran entre sí con alguna estatua o con la dedicatoria de una lápida. También historiadores, como Hermann Diels, hablan de heterías para referirse no sólo a la comunidad pitagórica sino también a las de otros filósofos presocráticos.
Son justamente este tipo de “asociaciones de filósofos” las que podemos proponer como ejemplos de heterías que no siendo meramente asociaciones amistosas, privadas, tampoco las podemos considerar como grupos políticos en sentido estricto.
2. Estas “sociedades de filósofos” que cuentan con objetivos ético-morales nos ofrecen el modelo para hablar del concepto de “hetería soteriológica” como una figura antropológica que define a una especie particular de corporaciones, cofradías, colegios o comunidades cuya función principal es la “salvación” del individuo en cuanto persona. Así, desde el plano sociológico, diremos que las heterías soteriológicas son asociaciones que asumen como principal función la de salvar a los individuos (σωτηρία como salvación, liberación, felicidad).
Pero desde el Materialismo Filosófico, el concepto de hetería soteriológica no será tan amplio que pueda aplicarse a cualquier asociación con fines salvíficos (al fin y al cabo, toda corporación, desde la horda cazadora paleolítica, ha sido instituida para salvar de algo), sino que lo entendemos como figura antropológica asociada a la de “individuo flotante”, en tanto los fines intencionales parecería que están dirigidos a ofrecer apoyo a este tipo de individuos afectados por un conflicto de crisis personal.
Las “heterías soteriológicas” aplicadas a los “individuos flotantes” operan sobre ellos no tanto ofreciéndoles ideales o normas objetivas, cuanto manteniéndose en el plano de la individualidad subjetiva, proponiéndose como fin salvífico la integración misma de la subjetividad como tal. Se trata de salvar a estos individuos flotantes a partir de la forma misma de su subjetividad incorporándolos a una comunidad que los reconozca como personas y que no será otra que la hetería soteriológica.
En lo que tienen de institución específica, las heterías soteriológicas “salvan” al individuo convirtiendo la individualidad biográfica en una personalidad transformada en forma de destino, al reconocer los eslabones biográficos como una cadena con sentido necesario en el contexto de su misma individualidad. Lo que practican, en realidad, es un procedimiento muy semejante al de los horóscopos que hacen que los actos más insignificantes de un individuo aparezcan como un destino escrito en los astros.
3. Como ejemplos de heterías soteriológicas, Gustavo Bueno ha analizado pormenorizadamente el Epicureísmo y las prácticas terapéuticas del Psicoanálisis. Hay, además, otras instituciones históricas que cabría interpretar en términos de heterías soteriológicas pero que, sin embargo, no lo son en sentido riguroso. Es el caso de la Iglesia católica, en su misión salvífica de las almas, pero que considerada en su conjunto rebasa con mucho a la hetería en tanto incorpora múltiples estructuras objetivas que desbordan la subjetividad, y sus procedimientos soteriológicos son esencialmente sacramentales y litúrgicos, es decir, públicos. También entre los historiadores es frecuente tratar como hetería a la Escuela pitagórica, pero es muy difícil de determinar su significado como hetería soteriológica. Otro tanto ocurre con la Academia platónica.
Sí parecen funcionar como heterías soteriológicas los actuales remedos de la filosofía en sus funciones de “medicina del alma” ejercidos por los coaching y por las versiones del llamado “neoestoicismo contemporáneo”. En cierta medida, también lo son los diferentes movimientos contraculturales que promueven los derechos del hombre, en tanto individuo corpóreo guiado por motivos privados y subjetivos, y por ello mismo, ecuménicos. A través de las redes sociales proliferan grupos que se adscriben muy bien al de unas heterías soteriológicas que están desempeñando efectos corrosivos o subversivos del orden político o familiar. Pero ocurre que su actividad contracultural puede convertirse en un modo de complicidad con lo “políticamente correcto”, no sólo porque son tolerados sino porque se da la circunstancia de que esas heterías reproducen las mismas líneas estructurales que critican, contribuyendo así a realimentarlas y reproducirlas.
Carmen Baños
→ Gustavo Bueno: “Psicoanalistas y epicúreos. Ensayo de introducción del concepto antropológico de ‘heterías soteriológicas””, El Basilisco, nº 13 (1ª época), 1982.
→ Hetería soteriológica (concepto de) DF 309
→ Hetería soteriológica en función de sus objetivos prolépticos DF 310
→ Hetería soteriológica / Individuo flotante DF 311
→ Hetería soteriológica / Familia / Estado DF 312
→ Sistema dogmático de una hetería soteriológica DF 313
→ Eduardo Gutiérrez: ¿Neoestoicismo soteriológico? EFO 397 (minutos 3:03-3:19)
→ Pierre Chantraine: Dictionnaire étymologique de la langue grecque.