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Dialelo


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1. Los escépticos griegos llamaron dialelo al razonamiento que intenta demostrar algo dando ya por válido lo que se quiere probar. Viene a ser una “petición de principio”, un razonamiento circular que vuelve al punto de partida, como cuando se afirma que en la piel hay poros porque hay sudor y se prueba que se suda porque hay poros. Efectivamente, el término dialelo, de diallēlos, significa “recíproco”, “que se reemplazan mutuamente, recíprocamente”, “cosas que se demuestran las unas por las otras”.

El escepticismo antiguo propuso una serie de argumentos ante los cuales no se puede afirmar, ni negar nada sino sólo “suspender el juicio” (epojé). Son los llamados tropos, giros o figuras de la lógica relativos a la imposibilidad de obtener conocimiento seguro. Enesidemo de Cnosos (siglo I a. C.), discípulo de Pirrón, formuló diez tropos que después Agripa (siglo I d. C.) reorganizó en cinco más generales y luego Sexto Empírico (siglo II y principios del III) sistematizó. De esos tropos, el 5º de Agripa es el llamado dialelo, circulo vicioso o petición de principio, que es por reciprocidad pues para demostrar una proposición se recurre a otra, que se prueba por la primera. Así se prueba A por B, y B por A.

2. El argumento del dialelo es un concepto general de carácter lógico, o como diríamos desde el MF, una figura noetológica que se basa en el propio análisis del proceso de razonamiento y que tiene que ver con la propia estructura del silogismo. En este sentido, Sexto Empírico utilizó el quinto tropo de Agripa en contra del silogismo de Aristóteles. Tal y como define Aristóteles el silogismo en Barbara, la premisa mayor, p. ej., “todos los hombres son mortales” supone ya la conclusión, “Sócrates es mortal”. Esta conclusión incurre en dialelo puesto que no añade nada nuevo: cuando decimos “todos los hombres son mortales” ya suponemos que Sócrates lo es, es decir, estamos pidiendo el principio.

Sin embargo esta crítica al silogismo, que también hacen muchos contemporáneos, olvida que las premisas del silogismo no se establecen por inducción, sino por necesidad de la conclusión, y ahí es donde subrayamos el carácter noetológico del dialelo en tanto mecanismo del razonamiento: en “todos los hombres son mortales” no se dice que individuos concretos A, B, C, … sean mortales, sino que se afirma una esencia necesaria del hombre, que por tanto es la razón de la conclusión.

3. Aunque el argumento circular del dialelo no demuestra, ni tampoco prueba, no por eso es enteramente rechazable. Muchos autores han defendido que cierta circularidad es inevitable y la corriente de la filosofía analítica admite el dialelo, en tanto puede ser un “círculo virtuoso”, útil para otras cosas. Por ejemplo, el dialelo “un ser vivo es un ser que nace de otro ser vivo” es una definición circular que por sí misma no añade nada nuevo, pero que sirve para confirmar que otras entidades son o no seres vivos.

El dialelo que pueda encontrarse en una definición, juicio o demostración no la descalifica automáticamente. Muchas veces, el dialelo es recurso usado en demostraciones matemáticas que comienzan suponiendo el resultado para seguir los pasos hacia atrás (si después el razonamiento se puede invertir, la demostración es válida). En otras ocasiones, el dialelo invalida racionalmente una demostración. Hay también dialelos camuflados que están funcionando como argumentos que dan lugar a mitos y fundamentan ideologías falaces. Es lo que sucede con el concepto de “señas de identidad” reivindicado desde los nacionalismos que incurre en dialelo al presuponer una entidad autonómica que se define por esos rasgos identitarios.

4. Puesto que hay muchos tipos de dialelos, una clasificación posible sería atender al esquema circular desde el criterio de la relación temporal que se establece entre el punto de partida (a quo) y el término de llegada (ad quem). Así, tendríamos:

 1) Una primera situación en la que el término de partida y el de llegada son simultáneos, de manera que uno remite a otro. En este caso estamos ante el dialelo como tautología, un razonamiento superfluo que no aporta ningún conocimiento nuevo.

 2) Cuando desde el término de llegada se pretende reconstruir el primer término del que se supone se ha partido, entonces estamos en un dialelo retrospectivo, por ejemplo cuando se dice que el hombre es “homo sapiens” porque ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.

 3) Cuando se pretende conjeturar una situación o un punto de llegada futuro desde el término de partida conocido, entonces tendremos un dialelo aureolar, por ejemplo cuando desde el humanismo marxista se proyecta al hombre del futuro como “hombre nuevo”.

 4) Cuando se procede circularmente, partiendo in medias res de unos materiales que están dados hasta reconstruir el proceso, entonces estamos ante un dialelo gnoseológico que muchas veces es imprescindible para una determinada construcción racional.

5. El MF de Gustavo Bueno reconoce la validez del dialelo gnoseológico como procedimiento crítico que evita caer en posiciones metafísicas. Además del propio dialelo gnoseológico de carácter general que parte de las “ciencias en marcha” como hechos dados que hay que aceptar necesariamente para poder analizarlos, Gustavo Bueno ha utilizado:

 – Un dialelo antropológico, que procede reconociendo que el hombre ya está conformado en el momento de tratar de explicar su génesis, sería ingenuo quererla reconstruir a partir directamente de los primates.

 – Un dialelo político: El Estado como nación política presupone a un Estado constituido ya como realidad dada en el presente. Es imposible construir la nación política a partir directamente de la nación étnica.

 – Un dialelo ontológico: Para deducir los cuerpos hay que partir de los cuerpos mismos, no cabe fingir que nos podemos situar en algún tipo de realidad incorpórea.

 – Un dialelo de la percepción a distancia: La percepción visual de un objeto a una determinada distancia de nosotros sólo puede explicarse presuponiendo una realidad ya conformada (no sólo de manera óptica, sino también táctil) sobre la cual podrá ejercerse la propia visual natural.

 – Un dialelo cosmológico: Lo que llamamos Universo hay que pensarlo como un “mapa” construido desde la perspectiva humana, a escala corpórea.

Carmen Baños


→ Pelayo García Sierra, “Dialelo según el materialismo filosófico” (Diccionario filosófico).
→ Gustavo Bueno, “Dialelo antropológico”, Tesela nº 117 (2014).