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Anamórfosis


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1. Con el concepto de anamórfosis designaremos un método orientado al análisis de determinadas transformaciones reales –físicas, químicas, biológicas, tecnológicas, sociales– y materiales-formales –un mito, un silogismo, un teorema geométrico, una teoría–. El concepto de anamórfosis se establece por analogía con lo que en Óptica se denomina «anamorfosis» y que supone una transformación que involucra una distorsión o desviación astigmática de la figura proyectada en una pantalla. El término anamórfosis –de ἀνά, con significado de ‘hacia arriba’ y μορφή, con significado de ‘formación’– nos remite en primer lugar al ámbito gnoseológico, pero, por «transferencia obligada», se aplica también a contenidos dados a una escala ontológica. Dado que la metodología de la anamórfosis puede ser aplicada tanto para analizar transformaciones reales (causales), en el regressus, como al contenido ontológico, en el progressus, se pone de manifiesto la virtualidad dialéctica del concepto de anamórfosis como un caso más de la dualidad entre la perspectiva gnoseológica y la perspectiva ontológica.

2. Ahora bien, el método de la anamórfosis –en cuanto metodología dialéctica– perdería todo el sentido cuando se suspende su relación alternativa respecto a otra serie de metodologías a las que, por así decir, se enfrenta, a saber: la metodología tipo emergencia positiva y la metodología tipo reducción. La anamórfosis solo podrá ser aplicada cuando, recorridas las vías alternativas de la emergencia positiva y de la reducción, éstas se muestren como impracticables. Se entiende claramente, en consecuencia, el sentido apagógico constitutivo de la anamórfosis. Cuando la anamórfosis es considerada como un procedimiento de análisis sin referencia a tales alternativas, estaríamos procediendo a una sustancialización o hipostatización, porque la anamórfosis por sí misma no explica nada. Es decir, no se puede sostener la existencia de una transformación determinada, real o material-formal, en cuanto que anamórfosis, sin recorrer antes los trámites previos de la emergencia positiva o la reducción.

Si descartamos la alternativa de la emergencia habrá que ensayar la alternativa reductora o viceversa, pero si estas metodologías imposibilitan todo progressus no cabe más recurso que la utilización de la metodología de la anamórfosis. Se colige que la metodología de la anamórfosis presupone un primer recorrido de reducción, en el regressus, cuya inviabilidad involucra la propia anamórfosis en el progressus. Por otro lado, la anamórfosis no puede entenderse como un procedimiento genérico pues deberá comprobarse y demostrarse en cada situación concreta. Así, solo cuando la metodología de la reducción fracasa, es posible iniciar la metodología anamórfica. La anamórfosis consistirá, entonces, en «“triturar” –desestructurar, descomponer– las estructuras básicas de referencia, no para prescindir de ellas, sino para re-fundirlas (entre sí, y con terceros componentes tomados de su entorno) de suerte que el retorno pueda quedar restablecido. Esta salida es la anamórfosis» (Gustavo Bueno, Teoría de cierre categorial 5, Pentalfa, Oviedo 1992, pág. 168/1384). La anamórfosis supone, por lo tanto, un restablecimiento del círculo que había quedado cortado en la alternativa reductora.

3. Los procesos de anamórfosis pueden clasificarse atendiendo a dos criterios. En primer lugar, tomando el terminus ad quem de la estructura resultante. Así, cabe hablar de anamórfosis diaméricas o reconstructivas si el término resultante ya está prefigurado de alguna manera en el contexto del entorno de los terminus a quo. Hablaremos, por el contrario, de anamórfosis metaméricas, constructivas o configurantes, cuando el término resultante no esté prefigurado. En segundo lugar, tomamos el terminus a quo de la anamórfosis según dos grados o niveles. El grado más bajo se mantiene en el ámbito categorial y el más alto lo hará cuando las causas o razones de la desestructuración/restructuración ya no puedan ser determinadas, quedando así en la cercanía de la materia ontológico general (M). Hablaremos respectivamente de anamórfosis determinada (categorial) y de anamórfosis indeterminada (absoluta).

4. Finalmente, hay que reconocer que el círculo constituido por la reducción y la subsecuente anamórfosis no cierra de un modo tan firme como en la reducción estricta o en la emergencia. En este sentido el círculo de la anamórfosis tiene más de construcción filosófica que de construcción categorial: «Cuando las estructuras básicas dadas en él regressus de una reducción imperfecta no permitan una desestructuración ulterior, la anamórfosis no podrá acogerse a categorías positivas y tendrá que apelar a la materia ontológico general, en su función de instancia crítica del sustancialismo que suele ir asociado a las “estructuras básicas primordiales” (las de la física subatómica, hadrones, leptones)» (Gustavo Bueno, Teoría de cierre categorial 5, Pentalfa, Oviedo 1992, pág. 171/1387).

Marcelino Javier Suárez Ardura

Gnoseología - Ontología - Cierre categorial - Clasificación de los procesos de anamórfosis - Diamórfosis - Emergencia/reducción - Conónimos

→ Gustavo Bueno, «El cierre categorial aplicado a las ciencias físico-químicas», en Actas. I Congreso de teoría y metodología de las ciencias, Pentalfa, Oviedo 1982, págs. 101-164.

→ Gustavo Bueno, Teoría de cierre categorial 5, Pentalfa, Oviedo 1992, 259 págs.