La
palabra «física» puede traducirse como 'acerca de la naturaleza' en el
sentido
en el que veíamos, en la primera unidad, que este era el título
atribuido por
la tradición a los escritos de los pensadores usualmente llamados
«pre-socráticos».
No
obstante, Aristóteles se esfuerza en precisar esta denominación
determinando
el objeto de su discurso de estas dos maneras:
1)
La física se ocupa de aquella forma de ser
que está afectada por el movimiento (palabra que traduce diferentes
expresiones
griegas que no se limitan al «cambio de lugar», sino que se refieren a
cualquier modificación o transformación); es decir, al ya mentado y
problemático
fenómeno de que a propósito de las cosas naturales o físicas cabe decir
que, en
cierto modo y por estar constantemente sometidas al cambio, son lo que
no son y
no son lo que son.
2) La
física no se ocupa del modo de ser de las cosas móviles en general,
sino
específicamente de aquellas que tienen en sí mismas (en su propia
estructura o
naturaleza) el principio de su movimiento y de su reposo; es decir, que
cambian
o dejan de hacerlo siguiendo principios internos de su propia
organización.
Estas
dos precisiones sirven a Aristóteles para delimitar el ámbito de la
física
frente a otras ciencias:
1) Con
respecto a las matemáticas o la teología,
cuyos objetos no están sometidos a movimiento.
2) Y
con respecto a lo que podríamos llamar la «tecnología», pues los útiles
técnicos también pueden estar dotados de movimiento, pero, o bien no se
trata
de un movimiento que tengan en cuanto tales entidades técnicas -sino en
cuanto
siguen teniendo elementos naturales y, por tanto, cambiantes—, o bien
su
movimiento es forzado o mecánico y no espontáneo.
No está
de más recordar, por otra parte, que para Aristóteles, y en general en
la
Grecia antigua, el movimiento (es decir, la naturaleza misma) no ha
tenido un
punto de comienzo en el tiempo ni tendrá un punto final. No es creado,
ni
comenzado, ni susceptible de detenerse.
Por
otra parte, la astronomía aristotélica (sobre la cual volveremos al
final de
este apartado), que tiene un carácter geométrico-cualitativo y divide
el
universo en esferas contenidas unas en otras (como ya había hecho
Platón,
aunque de un modo diferenciado), parte de la distinción entre un área
«sublunar» o terrestre y un área «supralunar», de tal manera que las
leyes que
rigen en ambos órdenes no siempre son idénticas. La física se ocupa, en
principio y exclusivamente, del ámbito «sublunar».
Esta
división solo desaparecerá del horizonte científico occidental cuando
Newton
«enlace» en la ley de la gravitación universal tanto los cálculos de
Galileo
sobre la caída de los graves como los de Kepler sobre el movimiento de
los
planetas, suponiendo que se trata de las mismas leyes del movimiento
en ambos
casos
.
Navarro Cordón, Juan Manuel y Pardo, José Luis. Historia de la Filosofía, Madrid, Anaya, 2009
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